martes, 13 de diciembre de 2011

EL CONOCIMIENTO DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS JAPONESES


Eugenio Therán Palacio







En la sociedad actual el conocimiento se ha convertido en el activo más importante con el que puede contar una empresa u organización. Su influencia en la cultura y en el devenir económico es innegable y su presencia es clave para la generación de riqueza sin exclusión social, posibilitando la formación del talento humano requerido para construir equidad y mejoras en la calidad de vida de las personas.

Frente a los retos y desafíos que nos depara la nueva sociedad del conocimiento, habría que preguntar: ¿Cómo desarrollar un modelo de generación de conocimientos contextualizados a las necesidades y requerimientos articulados con las exigencias de la globalización, la revolución tecnológica y el entorno socio-económico y cultural?.

Para tratar de dar respuesta al anterior interrogante, se hará un breve recorrido por algunas de las posiciones epistemológicas de la cultura japonesa, a la luz de Nonaka y Takeuchi (1999). La tradición intelectual japonesa se concentró principalmente en tres aspectos: La unidad humano-naturaleza, la unidad mente-cuerpo y la unidad de uno mismo y otro.

El primer aspecto refiere a la característica más importante del pensamiento japonés delineado en el manyohshu, que se corresponde con la colección de poesías más antigua del país nipón compilado en el año 770 d.c. La epistemología japonesa abonaba una delicada y compleja sensibilización hacia la naturaleza. Yujiro Nakamura, filosofo japonés, dio el nombre de naturalismo emocional a esa sensibilización de la cultura nipona por la naturaleza, según la cual la percepción japonesa esta orientada hacia objetos naturales que son sutiles, pero también visuales y concretos. Otras cuestiones que se encontraban ligadas a la unidad humano-naturaleza tienen que ver con aspectos como el de pensar visualmente y manipular imágenes tangibles, es por ello que el idioma japonés se caracteriza por conceptos visuales que son específicos en extremo en cuanto a los contextos de tiempo y espacio.

En el aspecto de la unidad mente-cuerpo, para los japoneses el conocimiento significa sabiduría adquirida desde la perspectiva de la personalidad en su conjunto. Respecto a la cultura occidental, la epistemología japonesa tiende a valorar la incorporación de la experiencia personal directa, dando mayor importancia al conocimiento subjetivo y a la inteligencia intuitiva. En este sentido, cabe anotar la preponderancia que le dan los japoneses a la ambigüedad y la redundancia, ellos la ven como fuentes generadoras del conocimiento. A diferencia de la cultura occidental los nipones perciben la ambigüedad como fuente de significados alternativos y como nuevos pensamientos que suscitan conocimientos a partir del caos. En cuanto a la redundancia, no se mira como duplicación innecesaria, mas es fuente de comunicación y facilitadora en la transferencia de los conocimientos, en tanto existe un “terreno cognoscitivo común” entre los distintos miembros de una organización.

El tercer aspecto de la unidad de uno mismo y de otro, es el resultado de las dos tradiciones anteriores. El ideal de vida para los nipones es existir armoniosamente con otros, como parte de un yo colectivo. En este sentido, es preciso resaltar que gran parte del éxito empresarial japonés, estriba precisamente en el trabajo en equipo el cual está fuertemente arraigado en la cultura y gracias a sus habilidades y perfeccionamiento en el campo de la creación del conocimiento organizacional.

Frente al cúmulo de adversidades que ha enfrentado la cultura japonesa, de carácter natural, político y económico, los empresarios han dispuesto una serie de estrategias que apuntan hacia los siguientes aspectos: determinación para luchar en contra de la competencia internacional; innovación continua; anticipación a los cambios que se dan en el mercado, la tecnología, la competencia o en el producto; adopción del cambio como el común denominador de todos los días; concebir que el aferrrarse al éxito es una desventaja; realización de consultas permanentes a todos los niveles para conocer muy bien el mercado.

La clave del éxito de las empresas japonesas estriba en la conversión del exterior al interior y en la devolución de toda la información recopilada en nuevos y mejores productos, servicios y sistemas. Un ejemplo palpable de esta situación se puede evidenciar en el sector educativo, después de la segunda guerra mundial, Japón inició una estrategia de cualificación del capital humano en países industrializados como Estados Unidos y Alemania, entre otros, posteriormente, este personal altamente calificado regresó a su país e iniciaron con un proceso estructural de adopción e implementación de las mejores estrategias a fin de consolidar un desarrollo sostenible en este sector.

Las estrategias de las empresas niponas para contrarrestar las amenazas del exterior y las debilidades del interior se focalizan en una determinación para luchar en contra de la competencia internacional, anticiparse a los cambios que se dan en el seno del mercado mundial, las tecnologías, la competencias o el producto, el cambio debe asumirse como el común denominador de todos los días en una empresa, concebir que el aferrrarse al éxito es una desventaja y realizar consultas permanentes a todos los niveles a fin de conocer muy bien el mercado.

Para los japoneses el conocimiento es principalmente “tácito” algo no muy evidente y difícil de expresar, el cual engloba una dimensión técnica y una dimensión cognoscitiva. Según ellos para la creación del conocimiento se deben tener en cuenta tres categorías: 1) Expresar lo inexpresado, a través de metáforas y analogías; 2) Diseminar el conocimiento, haciendo el transito del conocimiento personal al conocimiento organizacional; 3) El nuevo conocimiento nace entre la bruma de la ambigüedad y la redundancia.

Con los elementos puestos en consideración se podría pensar en un modelo de gestión del conocimiento que englobe el advenimiento de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, articuladas a la defensa de los derechos humanos y a la búsqueda de la justicia social con miras a una mejora sustancial de la calidad de vida sin exclusiones para las personas.

El modelo de gestión del conocimiento para Colombia debe insertarse en la economía global mediante la oferta de productos y servicios novedosos y de calidad, frutos de la innovación, el trabajo en equipo y el continuo cambio tecnológico.

Ya para finalizar seria pertinente indagar sobre las rutas y caminos que posibilitarían implementar los modelos de gestión del conocimiento en Colombia coherentes con las exigencias del macro y microcontexto, a fin de viabilizar escenarios de convivencia ciudadana donde la equidad, la justicia social y la defensa de los derechos humanos sean el común denominador de todos los días.

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